Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.
La intuición espiritual, adormecida durante tanto tiempo, despertará y presentirá todo lo que está por venir.
El que no sabe, y no sabe que no sabe. es un necio, apartate de el!
El que no sabe, y sabe que no sabe, es hombre sencillo, instruyelo!
El que sabe. y no sabe que sabe, esta dormido, despiertalo!
El que sabe, y sabe que sabe, es un sabio, siguelo!!
Lo que importa, sobre todo mientras se es joven, no es cultivar la memoria, sino despertar el espíritu crítico y el análisis; pues sólo así se puede llegar a comprender el significado real de un hecho en vez de racionalizarlo.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.