La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía.
He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.
Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.
Mi destino es destruir las tinieblas de la ignorancia, esa ignorancia que ha sido la madre del fanatismo, de la idolatría, de las supersticiones y de todos los vicios y errores.